jueves, 23 de marzo de 2017

"Panopticon", Isis, 2004, Ipecac/Trust no one/Robotic Empire/Daymare Recordings

Posiblemente sea "In fiction", tercera de las composiciones reunidas en el tercer álbum de estudio de Isis, la que ofrece la muestra más clara y definida de lo que se propone la banda en la escala de sus riffs y su cruce de estéticas. La pieza, más que una estructura consabida de secciones que se reiteran en un patrón reconocible, progresa por acumulación desde un segmento mínimo (una guitarra que establece un ritmo con un acorde único, en el fondo y con cierta distorsión, mientras, más cerca de la superficie, reiteran una figura un poco más compleja dos guitarras eléctricas relativamente limpias y lleva el tiempo una batería suave, sutil) al que van sumándose arreglos más intrincados y melódicos (las líneas de bajo que arrancan en 1:44, por ejemplo), aportando espesor de sonido y una mayor gama de frecuencias, en particular hacia 2:10, con la suerte de liberación de la batería hacia una emotividad más expansiva y la evolución de las líneas melódicas del bajo. A medida que se acerca el centro de la canción se suman otras guitarras y empiezan a desplazar el sonido hacia otras distorsiones e insistencias, manteniendo el tempo y el ritmo básico, algo así como una caminata persistente cuesta arriba, hasta que la irrupción de las voces parece romper una membrana o acceder a una altura de aire más tenue y transparente. Entonces, en 4:50 se desata la tempestad: un arreglo de guitarras -de los mejores del disco, por cierto- sacude (exactamente entre 5:32 y 5:48) la energía acumulada hacia una fragmentación más acusada de la pieza y un final que se pierde -casi triunfalmente, podría decirse- hacia un sonido dark ambient que sirve de fondo a la siguiente composición, "Wills dissolve". Los riffs y arreglos de guitarra remiten al sludge y al doom metal, pero la idea básica de lo propuesto por Isis en "Panopticon" es la hibridación de ese sonido con el minimalismo (es más que notoria la reiteración de pequeños arreglos de guitarra como manera de construir climas y ambientes, a la vez que ninguna de las composiciones sigue una estructura definida por un patrón reconocible) y el dark ambient.
La ya mencionada "Wills dissolve" es una composición más variada y, de alguna manera, más narrativa que su predecesora; a la vez, el tipo de progresión ejemplificada por "In fiction" aparece un poco más claramente en "Syndic calls" y "Backlit", mientras que, desde un procedimiento antitético, digamos -es decir comenzar la pieza ya con un sonido más agresivo y evolucionar hacia momentos más despojados y, de nuevo, otros en clave "muro de sonido"- aparece "So did we", el comienzo del álbum. Allí las guitarras y la batería -por momentos desfasándose de compás y proponiendo un polímetro inquietante- irrumpen al tope de su intensidad, pero pronto pasamos a zonas más relativamente calmas y a segmentos en los que a la oscuridad más o menos general del sonido de la banda se le impone una modulación hacia lo épico o lo triunfal.
Uno de los mayores logros del disco en términos de ambiente es "Altered course", en particular gracias a su textura noise al comienzo -sobre la que suena contrastadamente una batería completamente "acústica", sin tratamientos notorios- y al segmento hacia los cuatro minutos, que parece construir sonoridades submarinas y termina en una única nota o pulso especialmente tenebroso.
Acaso la casi imposibilidad de entender las letras -junto a su escaso protagonismo, a la vez que el disco se propone como un álbum conceptual basado en el concepto de Jeremy Bentham retomado por Foucault- señala una suerte de compromiso por lo ilegible o ininteligible; las estructuras extrañas -por llamarlas de alguna manera- y los procedimientos minimalistas parecen, entonces, funcionar en ese sentido: la negación de una musicalidad convencional y de un foco expresivo a través de la lírica acercan entonces a "Panopticon" a una suerte de desantropomorfización del sonido, como si Isis se propusiera aportar la banda sonora al transhumanismo y al realismo especulativo. ¿Hay, entonces, una mejor opción que esta banda para la concebible banda sonora de "At the mountains of madness" o "The shadow out of times", de H.P.Lovecraft, con sus vastísimos paisajes de una Tierra anterior -y posterior- a los humanos, cargada de arquitecturas ciclópeas e incomprensibles?

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