martes, 28 de marzo de 2017

"Starless and bible black sabbath", Acid Mothers Temple & The Cosmic Inferno, 2005, Alien8


¿Ingenieria genética en reversa y musical? Algo así parecería operar en el quinto álbum de estudio de Acid Mothers Temple & The Cosmic Inferno (versión alternativa, por llamarla de alguna manera, de la banda Acid Mothers Temple & The Melting Paraiso UFC), o, al menos, puede pensarse como una manera de leer el gesto conceptual de titular un álbum "Starless and Bible Black Sabbath", en el que notoriamente se funden el título del sexto álbum de King Crimson con el del primero de Black Sabbath. Es decir: cada uno de esos discos, qué duda cabe, inaugura o pavimenta caminos que florecen en espectros vastísimos de estilos y subgéneros, de modo que se opta por caminar hacia atrás hacia un posible ancestro común, a la manera de una indagación filogenética, y luego cultivarlo para que se desarrolle y ocupe el tiempo estándar para un álbum. Es cierto que la operación sugiere una historia alternativa de la música -es decir, en un proceso "real" del rock no existe un ancestro común a los discos en cuestión que sea además, concebiblemente, un disco etiquetable en la zona de intersección o interprenetración de "Starless and bible black" (1974) y "Black Sabbath" (1970)- pero, si se buscara un costado crítico al juego conceptual de Acid Mothers Temple (cuya(s) discografía(s) incluye(n) también títulos como "Minstrel in the galaxy" (2004) y "Sons of a bitches brew" (2011)) cabría pensar que su "Starless and bible black sabbath" sin duda nos permite comprender mejor los dos álbumes aludidos (sin duda más relevantes en todos los sentidos posibles del término) y sus zarcillos tendidos hacia la historia del rock y el metal.
Pero, por supuesto, no hay necesidad alguna de "justificar" juegos conceptuales: lo de Acid Mothers Temple opera en el placer de la hibridación y de las posibilidades de la especulación y de la reescritura y reapropiación, y en ese sentido se justifica plenamente a sí mismo.
El álbum contiene dos composiciones dispares: la primera y más extensa (34:29) es la que da nombre al disco y la segunda (6:14) lleva por título "Woman from a hell". "Starless and bible black sabbath", entonces, extrae limpiamente el embrión del doom metal desde el opresivo, dramático y ominoso comienzo del disco debut de Black Sabbath y lo funde con una paliza noise de guitarra eléctrica y capas y más capas de textura de sintetizador. Hay, en cualquier caso, una serie de quiebres: hacia 8:24, entonces, el tempo se acelera y aparece un nuevo riff, más intrincado, como si acabásemos de pasar a la fase dos de una complicada batalla en un planeta misterioso. Pronto el riff básico se desvanece y queda sólo el pulso de la batería y el escándalo noise de la guitarra de Kawabata Makoto (además de voces ininteligibles que se configuran de repente), para detenerse hacia 15:40 y dar paso a una nueva iteración del riff del comienzo, que se prolongará mastodónticamente hasta 23:25, disuelto una vez más entre acoples, chillidos y aullidos, desde los que reaparece una vez más hacia 24:50, esta vez como un monolito ciclópeo en una geografía lovecraftiana. El final de la pieza comienza en 32:00, con la desaparición del riff principal en una nueva sopa noise y la aparición extrañísima (32:25) de una suerte de versión acústica y arpegiada del riff en cuestión, sobre la que se mueven en el espacio sonoro voces fantasmalen que conducirán la pieza hacia su fade-out.
Sin duda los elementos más propios de King Crimson, además de los ambientes extraños (que recuerdan, precisamente, a la improvisación "Starless and bible black", en el lado B del disco homónimo), son la erosión de tempo y compás en un complicado sistema de polirritmos y polímetros, que anclados al paso monumental y oscuro del riff parecen volver a la unión entre Sabbath y Crimson algo completamente natural. Acid Mothers, entonces, parece haber leído en el hígado del rock, haber seguido la imantación de la líneas y circunvoluciones del metal, y ofrecido su criatura extraterrestre (y extratemporal) a nuestros oídos. Black Sabbath, entonces, pierde dinámica, estructura, una musicalidad más obvia y su última capa de resonancias rock y blues: solo así, pareceria decir Acid Mothers Temple, encuentra la rotación que le permite encajar con una destilación similar efectuada a King Crimson.

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