sábado, 16 de septiembre de 2017

"Band of gypsys", Jimi Hendrix, 1970, Capitol


Entre el 31 de diciembre de 1969 y el 1 de enero de 1970 Jimi Hendrix tocó cuatro recitales en el Fillmore East de New York; los setlist incluyeron clásicos de The Jimi Hendrix Experience y una serie de canciones nuevas, que dejaban atrás el sonido más bien psicodélico que había hecho a la Experience (y que de alguna manera ya había sido superado o virado hacia el prog en su último álbum, "Electric Ladyland") y exploraban un rock más cercano al funk. Ese mismo año, hacia fines de marzo, sería editado el último álbum de Hendrix, "Band of gypsys", que fue presentado como un disco en vivo pero a la vez prescindiendo del setlist completo en cuanto a las canciones de la Jimi Hendrix Experience, lo cual equivale a decir que sólo quedaron las canciones nuevas y, de hecho, sólo algunas entre ellas, acaso las que pudieron ser pensadas como las más terminadas (fueron, a lo largo de los cuatro shows, en total 23 versiones de canciones conocidas y 11 composiciones nuevas; no hay un lanzamiento en vivo oficial de los sets completos, pero se puede escuchar el disco doble de 1999 "Live at the Fillmore east" para una buena selección, así como también el reciente "Machine gun", de 2016, que ofrece el primer show del 31 de diciembre completo). La banda incluía a Buddy Miles en la batería (y coros) y a Billy Cox en el bajo, y entre los dos arman una base rítmica muy diferente a la que armaban Mitchell y Redding para la Experience, sin duda más apta para el funk que empezaba a incorporar Hendrix y para ofrecerle un esquema rítmico a la vez sólido y que le permitiera al guitarrista lanzarse a improvisaciones más jazzeras (de ahí que poco después Miles Davis declarara que entre todo lo que había oido de Hendrix lo que más le gustaba era aquello en lo que sonaba la base rítmica de Cox y Miles, que, al decir del trompetista, le convenía más a Hendrix). El resultado es extraño como álbum en vivo -está completamente mutilado y por tanto altera drásticamente lo armado en los cuatro conciertos- y, en tanto ofrece material previamente inédito, funciona también como álbum; es, de hecho, el último álbum de Hendrix y para muchos el más flojo de los cuatro. Pero su cara A tiene "Machine gun", una de las cimas del repertorio del guitarrista: un monstruo de 12 minutos donde Hendrix hace todo lo que sabía hacer y más. Por momentos parece la continuación o el desarrollo de "Voodoo child (slight return)", pero es también más extensa, más diversa y más extraña que esta, sin duda ayudada por el paisaje sonoro bélico que puede escucharse: las bombas, los silbidos, las ráfagas de ametralladora dibujadas por la guitarra. Quizá el sonido un poco hosco del registro no la ayuda: carece notoriamente del brillo de todo lo que Hendrix hacía en estudio y en ese sentido sólo nos deja con la fascinación por la performance (no existe versión alguna de estudio, que yo sepa), pero es tan tremendo lo logrado que rápidamente se olvida cualquier reparo y  no queda otra que surfear los ríos de lava.
También esa cara A incluye "Who knows", otra maravilla funk que habría sonado de manera increíble en ese álbum que Hendrix estaba a punto de completar y que fuera después reconstruido por tantas ediciones póstumas y tentativas.
El lado B es notoriamente más flojo, pero la introducción de "Changes" es deliciosa y el trabajo vocal de Buddy Miles funciona muy bien; en rigor se trata de una versión muy editada de lo que sonó en el segundo show del 1 de enero, y omite ante todo pasajes improvisados. Se trata además de una composición de Miles, para la que Hendrix hace un aporte sobresaliente desde la guitarra. "Power to love" tiene momentos sobresalientes pero es notoriamente una pieza menor en el contexto del álbum (y ni que hablar en la discografía de Hendrix), del mismo modo que "Message to love" y el cierre "We gotta live together", que rara vez superan el nivel de bosquejos promisorios.

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