miércoles, 27 de septiembre de 2017

"Lux", Brian Eno, 2012, Warp

Hay que decirlo: después de dominar y de alguna manera lanzar el género en los 70s, después de refinarlo en los 80s y atestiguar la emergencia de un segundo gran paradigma del ambient en los 90s, Brian Eno sigue siendo el estándar y el centro del canon. El reciente "Reflection", aunque no sea su mejor obra, es un buen indicio: todo lo que otros hacen, Eno, en cuanto a ambient, lo hace mejor: más definido, más detallado, más sutil, como si cada pieza ambient de las suyas fuese también el nuevo y revisado manual del género (y su patrón de calidad). En 2012 esto quedó especialmente claro con "Lux": podemos pensarlo como una larga pieza generativa (74 minutos) o como una serie de secciones más o menos diferenciadas (en su centro, en su corazón, todas son tan distintas y tan lo mismo como cualquier set de variaciones: lo interesante es que acá el procedimiento variacional no está aplicado a la música en sí, como en las Goldberg o las Diabelli, sino al lenguaje ambient), numeradas del uno al cuatro.
Todas presentan, a su vez, un esquema de deriva o una serie de variantes propias: "Lux 3", por ejemplo, comienza con una atmósfera más vacía y delicada y pronto (4 minutos aprox) evoluciona hacia una textura rugosa, como si se hubiese levantado una niebla tenue pero visible sobre el paisaje sonoro. La retirada de esa niebla (8 minutos aprox) casi lleva a la pieza al silencio, y después a una lenta reformulación, con un final más tenso e inquietante. Hay, es decir, una narrativa posible: una deriva, un proceso, pero es imposible leer el significado o asignarle un significado. Música ilegible donde la haya, quizá ahí también está el verdadero secreto del ambient: hay textura, hay sonidos y por tanto emociones, pero no logramos contar la historia que sentimos ahí disuelta.
Cada una de las piezas de "Lux" cuenta la misma historia de manera ligeramente distinta: la 4 es aún más delicada, casi como una versión susurrada de lo precedente, y la 2, con sus cuerdas (4:18) y sus notas más marcadas o individualizadas (hasta hay pequeños vislumbres de una guitarra, y por todas partes suena algo que se asemeja a un piano o que parece una nota de piano reconstruida por un enjambre de nanobots alienígenas) es la versión más novelada, más atenta al detalle.

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