martes, 10 de octubre de 2017

"Pigs of the roman empire", Lustmord y Melvins, 2004, Ipecac Recordings



En una primera instancia pareciera que "Pigs of the roman empire" funciona así: está por un lado Lustmord generando ambientes inquietantes y oscuros, y por otro Melvins tocando encima de esos ambientes; después, en el medio, Adam Jones, de Tool, aporta una guitarra que pertenece tanto al mundo sonoro del artista dark ambient como a la banda de sludge metal. Y en general así funciona el disco: "The bloated pope" es un momento más Melvins y "III", la apertura, es un momento enteramente Lustmord, pero la continuidad entre ambas propone esa manera de instalar el sonido metalero por encima de la atmosfera ominosa, y ahí está el principal interés del disco.
Por otro lado, Melvins parece, a lo largo del álbum, mantenerse en un nivel ligeramente más discreto en cuanto a potencia metalera, como si el influjo de los ambientes de Lustmord de alguna manera fuera capaz de corroer un poco el impulso más violento musicalmente hablando; el disco, entonces, parece tender más bien a conceder a Lustmord la influencia más importante, como si fuera su sonido el que gana la pulseada (se nota por ejemplo al final, en "Idolatrous apostate". Pero hay más: lo que se está diciendo, quizá, es que cuando introducimos una variable basada en el sonido (como lo es lo que hace Lustmord: no tanto música, así sea música extrema, como texturas) de inmediato la música cede terreno. O, dicho de otra manera, que el disco empiece con Lustmord nos lleva a escucharlo como si todo él fuera dark ambient: las irrupciones de metal a cargo de Melvins no logran desterrar por completo esa idea: más bien por el contrario, las escuchamos como momentos específicos en esa ordenación dark ambient que se sucede pista tras pista.
A la vez, esas irrupciones metaleras parecen aportar un elemento de narratividad que logra si no volver más "pop" al disco -cosa en extremo dificil cuando está Lustmord presente- al menos sí volverlo más escuchable para los oídos no acostumbrados al lenguaje ambient (o dark ambient). En ese sentido -y también en el otro, el de la pulseada sónica de dos aparentes opuestos que termina por generar una criatura híbrida más parecida al progenitor ambient que al metalero, porque en ese diálogo siempre ganará el que atienda más al sonido que a la música- "Pigs of the roman empire" es un disco fascinante y lleno de momentos inquietantes y estremecedores.

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