sábado, 28 de octubre de 2017

"The bends", Radiohead, 1995, Parlophone/Capitol

Después del debut pesadamente influido por el grunge -o al menos así fue presentado, y a la banda como una suerte de Nirvana ingleses- Radiohead grabaría su primera obra maestra y seguramente aquel entre sus discos que mejor resolvió el equilibrio entre una propuesta pop y una serie de pliegues o complejidades. Esto último no faltará quien lo rastree en las letras (algunas, como "My iron lung" o "Bullet proof.. I wish I was" parecen anunciar la perspectiva de "OK Computer", al borde de la ciencia ficción distópica a la manera de un híbrido entre William Gibson y J.G.Ballard, más en el ángulo de observación que en los temas en sí), pero no cabe duda que aparte de las piezas más guitarrísticamente rockeras -"The bends"- empiezan a sonar texturas más complejas y hasta desconcertantes, por ejemplo las atmósferas sumamente trabajadas y enonianas de "Bulletproof... I wish I was", de la hermosa "Nice dream" y de la segunda mitad de "Just". El álbum completo parece atravesado además por una facilidad melódica asombrosa, y es por ello que encuentra momentos de brillo en las piezas más pop: "High and dry", con su delicadeza de acústicas, falsete y arreglos mínimos y sutiles, la estremecedora "Fake plastic trees" y "Black star".
Quizá terminan por ocupar un lugar menor las piezas más rockeras, pero es cierto que no dejan de ofrecer momentos de interés, especialmente en el sonido de las guitarras y su articulación. Esto pasa especialmente en "Bones", "My iron lung" y "Sulk" (con su final que reune unas guitarras casi noise con un trabajo vocal impresionante de Thom Yorke), y deja en una categoria aparte al comienzo y el cierre del álbum, "Planet telex" y la desoladora "Street spirit (fade out)", que también prefigura los momentos más melancólicos y densos de "OK Computer".

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