domingo, 12 de noviembre de 2017

"Serious Moonlight", David Bowie, 1984, EMI


Vale la pena escuchar con cierta atención la banda sonora de "Serious moonlight", el video/documental de 1984 de David Bowie, que recoge la actuación del 12 de septiembre de 1983 en Vancouver, con la gira "Serious moonlight", que promocionaba el disco "Let's dance". Y no son pocas las cosas que saltan a la vista. Primero, que es relativamente escasa la presencia del álbum promocionado: si bien el concierto también incluyó el hit "Modern love", debido a problemas de extensión debió ser retirada para el video, con lo cual quedaron apenas "Let's dance", "China girl" y la remake de "Cat people" entre las piezas del album de 1983. Y eso es raro, porque el setlist final conserva piezas relativamente oscuras ("White light/White heat", "Cracked actor", "Sorrow") o canciones tomadas de álbumes situados en las antípodas musicales, estéticas y conceptuales de "Let's dance" y su gira ("Station to station", "Breaking glass", "Look back in anger") que, si fueron incluidas, debieron serlo por su condición de clásicos en la discografía. Pero aún así cierta aura de misterio se deja sentir en la selección de canciones de "Serious Moonlight".
Y está el elefante en la habitación: los arreglos ochenteros o más propios de esa etapa de Bowie (bajo slapeado, sintes estridentes, la sección de bronces y, en general, un tono festivo y retro/rockerito) hunden algunas canciones. Es el caso de "Heroes" (que los bronces repitan el riff de bajo con aspiraciones de swing arruina todo, del mismo modo que la intro susurrada agrega más comillas a las que ya de por sí lleva el título de la canción, y el resultado parece demasiado autoparódico como para tener gracia, tratándose de una pieza tan emblemática de la discografía) y de buena parte de "Station to station" (en particular el último tercio), además de "Scaryt monsters" (que suena bastante floja sin la guitarra de Fripp o sin un intento de simularla). Curiosamente, las performances de "China girl" y "Let's dance" -canciones, es decir, que no pueden ser arruinadas por los arreglos porque ya los tienen en su origen- no son especialmente buenas y suenan algo desganadas o incluso (se nota en "China girl") irónicas.
Hay una franja de canciones no especialmente arruinadas. Allí suenan, paradójicamente, los números de "Low" y el de "Lodger" ("What in the world", "Breaking glass" y "Look back in anger", que inaugura el recital), pero no porque valgan la pena como versiones alternativas sino porque los cambios no son tan notorios en relación a la manera en que sonaban en vivo ya en 1978, o lo son a nivel de textura y no tanto de arreglos.
La voz de Bowie, para 1983, ya había sufrido cambios al nivel de los armónicos más agudos, y para llegar a las notas altas se nota un esfuerzo en la garganta que vuelve notoriamente menos elegantes y más "gritadas" algunas canciones; esto no altera demasiado la cosa, pero se nota en "Young americans", que no sufre cambio alguno con respecto a la original -salvo, claro, que faltan las mujeres en los coros: aparte de esto, la instrumentación es casi la misma- pero que se las arregla para sonar no tan bien, igual que "Life on mars?", que no sufre tanto el arreglo ochentoso pero sí las limitaciones vocales de Bowie.
Lo más interesante está en las dos o tres canciones cargadas de parafernalia ochentosa y que, aún así, se las arreglan para salir adelante. No es quizá por una calidad intrínseca -canciones del nivel de "Station to station" o "Heroes" están entre lo peor del show- sino por un cierto núcleo emocional que permanece impávido al asalto de los saxofones bailarines; y ahí suenan "Space oddity" -que no es mancillada ni siquiera por el ridículo solo en plan guitar hero de Earl Slick- y "Ashes to ashes".

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