jueves, 2 de noviembre de 2017

"Thirteenth step", A perfect circle, 2003, Virgin



La muerte de la novela, la muerte del rock, el agotamiento de la ciencia ficción. Nadie con dos dedos de frente puede aceptar estas formas sin matices, y en el caso del rock sin duda podría pensarse que mientras los subgéneros (incluso en esa suerte de megacompartimentación que opera en el metal desde por lo menos los 90s) gozan de buena salud, es el rock "mainstream" o el "general" el que parece incapaz de producir una banda paradigmática. Pero esto también es discutible: en 2003 esa banda -y esa vida del rock- parecía ser A perfect circle. Qué pasó después no lo sé (salvo que, para esta segunda mitad de la segunda década del siglo XXI, habría que hablar ante todo de Mastodon), y de hecho la banda de Billy Howerdel y Maynard James Keenan no grabó otro álbum de estudio propiamente dicho (prefiero pensar en "Emotive" como una colección de covers más bien), y se limitó a publicar un compilado y -hace un par de semanas- un nuevo single, que podrá remitir a un nuevo álbum. En cualquier caso, para el momento de su segundo disco de estudio, A perfect circle había logrado confirmar que su fusión de rock alternativo noventoso con distintas sonoridades del metal podía establecerse como el núcleo del sonido de su época.
"Thirtenth step" es una maravilla atmosférica. Virtualmente todas las canciones proponen un ambiente sobrecogedor, tenso y oscuro (una excepción podría ser el cute/creepy tramado de acústicas en "A stranger" y toda "The nurse who loved me"), incluso siniestro por momentos. Hay, por supuesto, momentos de mayor brillo sonoro (los ambientes de "The noose" y "Crimes" desde el lado atmosférico, "Weak and powerless" y "The outsider" del lado más pop/rock, con el impresionante momento metalero en la segunda), pero todo el álbum parece vibrar con buenas ideas y propuestas de interés, incluso cuando -para la buenísima "Pet"- ya quedó clara la fórmula deambientes ominosos de guitarra/quiebres de riffeo metalero distorsionado con arpegios por encima (tan efectiva en "The package") o incluso cuando la simple exposición de un ambiente ("Lullaby") no llega a entenderse como otra cosa que una pieza de transición o pasaje, un poco a la manera de las viñetas ambient en "Aenima", de Tool. De hecho es fácil tomar cualquiera de las canciones de "Thirteenth step" y ver en ella una manera ligeramente diferente -en comparación a las otras piezas del disco- de articular esa manera de yuxtaponer ambient/metal: "Gravity", por ejemplo, es hermosa primero por su sonido (el del riff de bajo, los arpegios, la melodía), en un gesto notoriamente ambient, y después sobrecoge con su buen hacer composicional al aumentar la intensidad de 2:25 en adelante, incluyendo el breve interludio noise a los 3 minutos, seguido por un puente sorprendente y hermosísimo.

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