miércoles, 15 de noviembre de 2017

"Use your illusion II", Guns N' Roses, 1991, Geffen

Haber dado la primera puñalada definitiva al glam metal y al hard rock ochentoso singificó, para Guns n'Roses, entender que el golpe también, de alguna manera, los afectaba a ellos mismos. ¿Qué dirección tomar, entonces? Leer ambos "Use your illusion" (tratémoslos momentáneamente como dos álbumes separados, si bien integran de manera evidente un proyecto más amplio) en esta línea de experimentación y movimiento para la banda, me parece, rinde sus frutos. Para empezar, hay una diferencia de escala: con casi 76 minutos cada uno, las dos partes de "Use your illusion" hablan ante todo de una desmesura, de una expansión que de alguna manera terminó por desgarrar el tejido de la banda, como la proverbial flatulencia mayor que el esfinter. ¿Pero de qué otra cosa se trata? Era la movida exacta, el paso necesario a seguir. Sin abandonar el núcleo hardockero de "Appetite for destruction" -que en "Use your illusion 2" late en "Shotgun blues", en "Pretty tied up", en "Locomotive" y enla impresionante "You could be mine"- la banda procedió a envolverlo, a rodearlo con más capas de sonido, de influencias y de estéticas. El gesto no es diferente al del centro del canon hardrockero, o sea Led Zeppelin: ampliarlo todo, expandirlo todo, abarcando más y más registros. Pero lo que en Zeppelin termina por tocar el prog, en Guns N'Roses, ya en los noventas, termina por ofrecer una imagen arquetípica -la última- del rock, más Stone que Zeppelinero.
En esa línea pueden leerse las incursiones en el country y en el blues ("14 years", "Yesterdays", "Breakdown"), pero esta idea no agota el álbum. "Use your illusion 2" es siempre más, se lo mire por donde se lo mire, y ahí aparecen las canciones de ímpetu épico, inigualables en su momento: "Civil war", el cover de "Knocking on heaven's door" (que cumple con la pauta estructural que incluía a "Live and let die" en "Use your illusion 1"), la reescritura noventera de las power ballads ochentosa ("Don't cry", en este caso con la letra alternativa) y la impresionante "Estranged", uno de los momentos más altos de un disco apabullante. Y hay lugar para diversión pura y dura: "Get in the ring" y "My world", ese brevísimo final descolocado, suerte de pieza deliberadamente torcida que permite el movimiento interno de la maquinaria.

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