lunes, 18 de diciembre de 2017

"Another day on Earth", Brian Eno, 2005, Hannibal

Sí, pero, en el fondo, ¿en qué se diferencian dos piezas generativas? La diferencia, pensada desde el lugar de la expresión, es digamos "nula"; la diferencia, pensada desde el lugar del proceso, depende por supuesto de cómo haya sido generada la música; pero aún así, ¿qué tanto puede variarse desde lo que carece de intencionalidad? No creo poder dar respuestas, ahora, a estas preguntas, pero sí me parece bastante claro que Eno llegó -con sus últimas dos piezas generativas, "Sisters" y "Reflection", ambas de 2017- a poner en evidencia que, en rigor, la diferencia de la que hablo está desplazada, como la gravedad se dispersa por las múltiples dimensiones del espacio en las teorías de cuerdas y, por eso, en nuestro espacio de tres dimensiones parece comparativamente tan débil. Las piezas generativas de Eno -es decir todo aquello que viene trabajando desde "Discreet music"- han llegado a diferenciarse -para el oyente al menos- ante todo por sus timbres, y sutilmente; ¿qué tanto significado puede extraerse de aun un álbum más en esa línea? La primera respuesta es obvia: Eno ha dispuesto estas pizas siempre en conexión a otros hechos artísticos: instalaciones, muestras de arte, etc. La pregunta entonces debería ser ¿qué tanto cabe seguir cortando esas piezas generativas para hacer álbumes? Por supuesto que la respuesta dependerá de para qué queremos esos álbumes, pero otra posibilidad es pensar que Eno ha de explorar nuevas avenidas. Una de ellas aparece si conectamos los puntos de "The ship" (2016) con su predecesor inmediato en el rubro "Eno no-generativo", es decir el disco "Another day on Earth", de 2005. Es posible que ambos -"Another day on Earth" y "The ship"- empleen música generativa a modo de base ambiental para las pizas con voces; o, en cualquier caso, queda planteada otra pregunta: ¿el "uso" de la música generativa en un contexto expresivo sólo puede generar una composición expresiva? Supongo que la respuesta es un simple "sí"; "Another day on Earth" -un disco fascinante pero no tanto como "The ship", que cómodamente podría pasar por la obra maestra de Eno desde "On land" hasta acá- es una colección de ambientes -oscuros algunos, luminosos otros, tenues, melancólicos, delicados- con voces más o menos inquietantes o más o menos melócidas y loops de percusión y de instrumentos: todas las técnicas ambient y generativas están puestas al servicio de creaciones específicas, motivadas, deliberadas: pero, tratándose de Eno, siempre hay vueltas de tuerca. Las letras, entonces, presentadas como piezas clave (no en vano es el primer disco de Eno con voces suyas desde "Before and after science"), están ensambladas también generativamente, con software en plan cut-up, con reiteraciones, con azar. ¿Esto lleva a cuestionar el "sí" de más arriba? Quizá. Pero ante una lógica que permita pensar simultáneamente lo generativo y lo expresivo lo que opera es la disonancia cognitiva; en ese sentido, tanto "Another day on Earth" como "The ship" se desempeñan en esa región estética, y eso sin duda vuelve a estos álbumes obras ineludibles.
En ese sentido es dificil tratar "Another day on Earth" como se trata cualquier otro álbum de pop/rock/electrónica: las sucesivas "canciones" se confunden, se funden unas en otras, se presentan no linealmente; no hay una narrativa de álbum, pero sí hay una cohesión conceptual.
Quienes busquen ambientes inquietantes -en la línea del mejor Eno ambient- sin duda encontraran que destaca "Going unconscious"; si se prefiere atender al sonido, al "factor Eno" de producción, sin duda "This", que abre el disco, es una maravilla (casi gospel, casi devocional, gloriosa siempre). Y si se lo piensa en la conexión del ambient con la electrónica -es decir, esa variante post-Eno y noventera del ambient-, ahí está "Just another day". El resto de las piezas juega a armar un continuo entre estas tres: "Caught between" es una bella canción simplemente superpuesta a un fondo ambient, del mismo modo que funciona "Bottomliners"; "And then so clear", mientras tanto, tiende al lado más ambient y fascina con los tratamientos sobre la voz de Eno, del mismo modo que "Bone bomb" cierra al disco con una nota extraña, que parece acercarlo a la mítica colaboración de Eno con Byrne a principios de los ochentas.

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