lunes, 18 de diciembre de 2017

"Black tie white noise", David Bowie, 1993, Savage

Probablemente 1993, con Tin Machine todavía agitando las aguas y la pésima seguidilla de los ochentas aún cerca, para que Bowie incluyera en su décimo octavo álbum de estudio la canción que diez años más tarde sería lo mejor de "Reality"; es decir, dada la estética de house melódico y elegante que se abre camino a lo largo de "Black tie white noise", cabe imaginar una versión inferior de "Bring me the disco king", y que en ese sentido los diez años de espera le hicieron justicia a la pieza. Esto no quiere decir que el contexto del álbum de 1993 fuera negativo desde donde se lo viera: si algo vale la pena de "Black tie white noise" es precisamente el ambiente que conecta las canciones, en el que la trompeta de Lester Bowie y las programaciones electrónicas son fundamentales. Además, esos primeros experimentos -primeros desde los ochentas, es decir, ya que la incorporación definitiva de la electrónica al rock ya la había sido hecha en "Low"- dance y house sirvieron para empujar a Bowie hacia el territorio que daría lo más interesante de "Earthling" y "1.outside", y ambos álbumes, qué duda cabe, sin ser de lo mejor de la discografía definitivamente revitalizaron la composición de David Bowie.
En esta línea, no son canciones específicas lo que brilla más en "Black tie white noise", aunque sin duda hay que destacar el maravilloso cover de "Nite flights" -otra instancia más en el diálogo y mutuo pago de deudas entre Bowie y Scott Walker- y, en esa idea de tocar un cover de un artista que nos influyó primero y al que influimos después (sin "Low" no se puede entender la colaboración de Scott al disco de 1978 de los Walker Brothers), puede entenderse también la versión super-camp de "I know it's gonna happen someday", sólo que acá el esquema es más simple: Bowie influye a Morrisey y luego Bowie hace un cover hiper-Bowie de una canción de Morrisey en la que esa influencia Bowie era especialmente notoria.
Los hits "Jump they say" y "Miracle goodnight" hacen la instancia más pop dentro del sonido del álbum, del mismo modo que "Pallas Athena" -de lo mejor del disco- y "The wedding" hacen lo mismo con respecto a la electrónica, y "I feel free" parece terminar por destacar ese sonido o estética al tomar un cover clásico de la época de The Spiders from Mars (de hecho Mick Ronson toca en la canción) para reimaginarlo en la clave cuasi jazzera y electrónica del disco, con no pocos toques de R&B (notorios especialmente en el duo del title-track). Curiosamente, la fusión electrónica/jazz sería esencial para la última obra maestra de Bowie, que sería concebida justamente 20 años después de la salida de "Black tie white noise"; sólo que, naturalmente, en "Blackstar" el pop aparece más bien como algo que arde en una pira de gran belleza, y no como un principio fundamental representado en esa clave madura y elegante a la que se jugó, con bastante acierto, "Black tie white noise"

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