lunes, 18 de diciembre de 2017

"Flowers", The Rolling Stones, 1967, London/ABKCO

A la hora de pensar en qué es un álbum (y por extensión qué es un álbum de concepto) es interesante considerar la diferencia entre los "álbumes" propiamente dichos y los "compilados", y en esa línea el caso de "Flowers", el segundo compilado en la discografía de los Stones (lo precedió "Big hits (high tide and green grass)", de 1966), es especialmente significativo. En gran medida porque pasadas las décadas el disco funciona como un álbum, y no es exactamente dificil plantear hipótesis para justificarlo. Para empezar, todas sus canciones están tomadas de un período muy específico: el que incluye a dos álbumes de estudio profundamente influidos por "Rubber soul" y "Revolver", es decir "Between the buttons" y "Aftermath", lo mejor que habían producido -en particular el último- los Stones hasta ese momento. De hecho, las doce piezas de "Flowers" están seleccionadas de o bien la versión UK o la estadounidense de ambos álbumes, con la excepción de "My girl", un cover (Smokey Robinson/Wonald White) algo incongruente grabado en 1965 pero con cuerdas añadidas en 1966, sin duda en un intento de volverlo más homogéneo con la línea de pop sofisticado y barroco que parece adivinarse detrás de la mayoría de las composiciones de Jagger y Richards, y "Ride on, baby" y "Sittin' on a fence", ambas outtakes de Aftermath. También hay que señalar que la maravillosa "Out of time" aparece en el disco con una mezcla diferente a la del "Aftermath" UK, a la vez que "Have you seen your mother baby, standing in the shadow?" es un single de 1966, no recogido en los álbumes precedentes.
Está claro que todas las canciones pertenecen a un período específico (1965-67) y que eso lo vuelve un caso bastante especial de compilado: a diferencia de las más clásicas propuestas del tipo "grandes éxitos" ("Big hits (high tide and green grass)") incluye canciones tan tempranas en la discografía Stone como "Time is on my side" o "Come on" y también éxitos más recientes, como "Paint it black", lo cual cubre unos cuatro años, digamos, el doble que lo abarcado por "Flowers"; y si bien la diferencia parece mínima, no lo era en el contexto del lanzamiento de los discos, ya que en el caso de la cifra mayor se trata de la carrera completa hasta ese momento, mientras que la menor es básicamente asociable a una etapa con coordenadas estéticas más específicas.
Esa suerte de coherencia, entonces, lo vuelve más asimilable a un álbum; pero en cierto sentido, todo álbum, entonces (y acá más que "albumizar" un compilado lo que hacemos es "compilarizar" los álbumes), tiene algo de compilado, en tanto -con la excepción expresa de un disco conceptual- el elemento en común a las piezas ofrecidas no es otra cosa que la coincidencia en un tiempo de concepción, composición o grabado, y por tanto una serie de coordenadas estéticas compartidas y pensables en un contexto genético o biográfico.
Otra opción para pensar en la naturaleza de cuasi-álbum de "Flowers": las canciones, además de parecerse en su planteo, están dispuestas con cierto cuidado a la hora de ofrecer dos lados distinguibles: un lado A más pop y hitero ("Ruby tuesday", "Have you seen your mother...", "Let's spend the night together" y "Lady Jane" son clásicos indudables de la banda, y abarcan dos tercios del lado A, seguidos por "Out of time", otra maravilla pop) y un lado B apenas más oscuro y complejo, con canciones que -con la excepción de "Mother's little helper"- no han pasado a la memoria más masiva de la banda, por más que cabe pensar que en "Backstreet girl" y "Please go home" está el mayor aporte sonoro del disco. Es cierto que "Take it or leave it" no es especialmente interesante, pero "Ride on, baby" es deliciosa en la discreta pero notoria profundidad detallada de su mezcla (los pequeños detalles de marimba, la irrupción del clavicordio y básicamente todo lo que tocó Brian Jones), y "Sittin' on a fence", un final de alguna manera improbable, contribuye a ampliar el horizonte sonoro sin tensar demasiado la coherencia, de paso estableciendo otro de tantos gestos de simpatía hacia el country, que la banda explotaría al máximo en sus cuatro mejores discos.
Esta suerte de lógica posible a la hora de pensar el disco lo acerca más a, precisamente, un "álbum", y contribuye a pensar que, está bien, es un compilado, pero si se admite el juego de diferencias entre los discos UK y los EEUU, "Flowers" parece justificarse en una tercera alternativa de reacomodo de las composiciones en álbumes.
En otras palabras: si "Flowers" no es un álbum (es decir, si se insiste en su naturaleza de compilado y se prefiere pensar que no cabe usarlo como un álbum), sólo los declaradamente conceptuales lo son. Y hay algo casi de reductio ad absurdum en esta conclusión.

No hay comentarios:

Publicar un comentario