lunes, 18 de diciembre de 2017

"Jump back: the best of the Rolling Stones", The Rolling Stones, 1993, Virgin

No puedo hablar por mi generación completa, por supuesto, pero creo que es interesante pensar en "Jump back" como la introducción a la música de los Stones favorecida por quienes fuimos adolescentes en los noventas. No quiero decir que algunos (no es mi caso) no conocieran ya para entonces la obra Stone de los sesentas, pero quienes nos acercamos a la banda con este compilado (el sexto en la discografía) tuvimos un primer contacto ante todo setentero, que omitía la mitad de esa tetralogía de obras maestras (porque no incluía canción alguna de "Beggars banquet" y "Let it bleed") pero se las arreglaba para remitir claramente a "Sticky fingers" (con "Brown sugar", "Bitch" y "Wild horses") y un poco más tímidamente a "Exile on main street" (con la deliciosa "Tumbling dice"). Es cierto que otros de mis compañeros de generación tuvieron su bautismo Stone con "Flashpoint", el disco en vivo (que sí cubría material de los sesentas), pero quienes nos acercamos a la banda con "Jump back" nos pintamos otra imagen de los Stones, me parece. Habría que pensar, entonces, en el rol de los compilados en la formación musical de las sucesivas generaciones: para la mía (en última instancia debería hablar simplemente de mis amigos más cercanos) fueron centrales el doble "The best of The Doors" y también -aunque con un impacto notoriamente menos duradero- el "Big ones" de Aerosmith; poco después apareció "Voodoo lounge" y, en cuanto a los Stones, ya se trataba de dirigirse a los álbumes, pero es interesante volver a la imagen de la banda pautada por "Jump back"; los nacidos ya avanzados ochentas tuvieron "Grrrrr" o más bien "Fourty licks", y allí había una imagen más completa de los Stones, pero los que estamos cumpliendo o por cumplir cuarenta, quizá, nos enamoramos ante todo del esplendor setentero. Incluso dentro de los confines de "Jump back" estaba claro que no era lo mismo "Emotional rescue" y "Undercover of the night" (cuidadosamente relegada al final del álbum, aunque los años me han enseñado a apreciarla un poco más que entonces, cuando detestaba por principio todo lo ochentero) que "Angie" o "Miss you", y eventualmente pudimos aprender que "Start me up" pertenecía a las sesiones de "Black and blue" y que por tanto tenía sentido reintegrarla a la década más brillante de la banda. Esto acaso logró -al menos en mi caso- que los Stones de los sesentas -y es curioso que un compilado que lleva el subtítulo "the best of The Rolling Stones" no tuviera "Satisfaction", cosa que era tan extraña como evidente entonces- permaneciesen en un segundo lugar, cosa de la que jamás he logrado librarme y, del mismo modo que paso del Floyd de Barret, no creo en la mística de los Stones de Brian Jones. Pero si hubiese empezado a escucharlos con "Flowers" acaso la cosa hubiese sido diferente; curiosamente, mi primer compilado de los Stones -el primero que compré en CD, quiero decir: "Jump back" me lo había grabado en casete- fue el sí sesentero "Hot rocks", que me parecía más desigual, menos sólido que "Jump back".
Ahora no cabe duda que este compilado de 1993 no es necesariamente el lugar más recomendable para empezar a explorar a los Stones (hay otros y más completos, es decir), pero en la medida en que proyectó una imagen de la banda que articuló rápidamente con sus proyectos de los noventas, "Jump back" tiene, cabe argumentar, un lugar de importancia en la discografía de la banda.

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