lunes, 18 de diciembre de 2017

"Mozart night music", W.A.Mozart, The English Concert, 2003, Harmonia Mundi

¿Cómo escuchar esos clásicos de los que estamos ya agotados? La respuesta más obvia es que se puede pensar en versiones novedosas, libres del peso de demasiadas tradiciones; o también que siempre hay lugar para lo que se pueda pensar como una versión mejor. Esto último es más dudoso (después de todo son las tradiciones las que adjudican esos valores a la interpretación), pero lo primero de vez en cuando funciona. Y a veces se trata también del contexto: pasa con la versión de la "Pequeña serenata nocturna" (K.525) de Mozart en la versión de The English Concert con Andrew Manze: no sólo se trata de una versión ágil y brillante, tocada con criterios históricos (en este caso un poquitín más aguda y de tempos apenas más rápidos), sino que en su en principio "extraña" compañía termina por ganar interés. El disco, entones, ofrece "música nocturna" de Mozart, e incluye dos joyas: el impresionante Adagio y fuga en do menor (K.546), oscuro, tremendo y siniestro, compuesto (sin comisión de la que se tenga noticia) en 1788, un momento de la carrera de Mozart especialmente interesado en el contrapunto; y la "Diversión musical" (K.522), una pieza en cuatro movimientos atravesada por lo que en pleno período clásico eran considerados errores o malas estrategias compositivas (tonalidades diferentes empleadas simultaneamente -al final, de hecho, todo parece derrumbarse en una desafinación grotesca-, fugas mal hechas -en el último movimiento especialmente-, errores en la forma sonata, escalas de tonos enteros -inusuales en la época-, etc) pero que un siglo y pico después serían moneda corriente y herramientas expresivas de primer orden.

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