lunes, 18 de diciembre de 2017

"Stratification", Wold, 2008, Profound Lore Records


Posiblemente Wold represente, al menos o de manera suficiente con el cuarto de sus álbumes, ese momento digamos lógico en que el black metal deja de ser un género definido en el contexto de las variantes del metal y se funde con el noise y el dark ambient en sentido amplio. De hecho, cabe pensar que lo mejor de "Stratification" está en el title-track y el final ("Auld tree"), ambas composiciones que prescinden de las voces blackmetaleras y funcionan como loops obsesionantes de ruido, una suerte de oleaje monocromático en el que sólo las mínimas diferencias en el grano y la textura permiten distinguir un loop de otro en la sucesión (casi una parodia de la estructura verso/estribillo) que hace a las composiciones. Dicho de otro modo: cuando aparecen las voces blackmetaleras lo hacen como entre comillas, como un elemento ajeno al fondo sonoro o, mejor dicho, como un elemento imposible de relacionar con el fondo de una manera legible o articulable. Y en esta línea de razonamiento, lo de Wold parece un momento intermedio entre, precisamente, el black metal -con su deshumanización o demonización extrema de la voz- y el noise en su expresión más antihumanista.
Esto no quiere decir que lo único que vale la pena de "Stratification" (un disco arduo en la tradición de "Metal machine music", la obra maestra de Lou Reed); por el contrario, los momentos más blackmetaleros (si bien en la confusión sónica de Wold es imposible diferenciar guitarras de batería y lo único que se distingue como un pulso remoto y loopeado es en general el bajo) sobresale, a través del uso de los loops, una sensación de encantamiento o de ritual que acerca a estas piezas a la vertiente más pagana del subgénero (Ulver, por dar el ejemplo más consabido, pero también Wolves in the throne room, autores de esa belleza que es "Diadem of 12 stars"). Esto último funciona especialmente bien en "Nine creeks" y "Nine paths", y resalta al momento más estrictamente dark ambient -es decir allí donde el noise parece formateado en la expresividad negativa del dark ambient y el black metal queda deliberadamente dejado de lado- en la séptima pieza del disco, la abrumadora "Wintertime".

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